jueves, 28 de febrero de 2008

Humor

* Llega un hombre eufórico a casa y le grita a su mujer:
- María, prepárate para hacer el amor cinco veces.
- Mi amor ¿vienes tan excitado?.
- No, vengo con cuatro amigos.
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- Carmen ¿estás enferma?. Es que he visto salir al médico de tu casa.
- También yo he visto salir de la tuya a un militar y no estamos en guerra, ¿verdad?.
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- ¿Sabes cuál es la diferencia entre el papel higiénico y la cortina del baño?.
- No.
- ¡Ajá!. ¡Entonces has sido tú!.
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- Doctor, me siento mal, todo me da vueltas y me arde el corazón.
- Mire señora, en primer lugar yo no soy médico, soy el barman. En segundo, Vd. no está enferma, sino borracha. Y en tercero, no le arde el corazón. Es que tiene una teta en el cenicero.
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- Dígame su nombre.
- Pepepepedro Pepepepérez
- ¿Es Vd. tartamudo?.
- No, el tartamudo era mi padre. Y el del Registro civil un hijo de p...
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- Manolo, pásame el champú.
- Pero si tienes uno ahí en la bañera.
- Ya, pero éste es pàra pelo seco y yo ya me lo he mojado.
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- Manolo, te invito a la fiesta de los 15 años.
- Bueno, pero yo a los dos meses me vuelvo.
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- Papá, los mosquitos no me dejan dormir.
- Bueno, hijo, apaga la luz y duérmete. A oscuras ya no entran.
El niño apaga la luz y en ese momento entra en la habitación una luciérnaga.
- Papá, ¡ahora vienen con linterna!.

Curiosidades de la Historia

Los baños afeminan.



El rey Alfonso VI de León, cuando conquistó Toledo a los musulmanes, mandó derribar las magníficas termas que allí existían, alegando que los caballeros que las frecuentaban acababan afeminándose y perdiendo el valor.

Para la aristocracia de la época, el baño era parte de un rito antes de la coronación o de la boda o un momento triunfal. Pero el médico valenciano Arnaldo de Vilanova, en su obra "De regimine sanitatis" ya aconsejaba a la Corte y a los súbditos que los baños eran convenientes para la salud cuando se tiene tendencia a comer demasiado o a sudar excesivamente. Y recomendaba, en su defecto, el lavado frecuente de manos y pies con agua tibia.





Las cuentas del Gran Capitán


Durante sus campañas en Italia, Gonzalo de Córdoba era considerado como un gran estratega creador de nuevas técnicas de guerra, probablemente ya conocidas a pesar de su fama. Era culto y apuesto que no temía a enemigos, reyes o pontífices.

Pero en una ocasión, y harto de facilitar dinero al gran militar para sus campañas italianas, los Reyes Católicos le pidieron cuentas del dinero gastado. Gonzalo de Córdoba envió una relación con las cuentas. Entre otras partidas figuraban "frailes, monjas y pobres para que rezasen por sus victorias", "aguardiente para los soldados antes de entrar en combate", "misas de accion de gracias por las victorias y de sufragio por los enemigos muertos" y... "cien millones de ducados en compensación, al escuchar que el rey pedía cuentas a quien le ha regalado un reino". Nadie le discutió la contabilidad.