Una receta: POTAJE DE VIGILIA
Necesitas 300 gms. de bacalao en salazón, desalado y desmigado. (Si lo has comprado sin desalar, ponlo en agua una noche y ten la prevención de cambiarla cada dos o tres horas). 5oo gms. de garbanzos que hayan estado en remojo una noche (si los compras de bote ya están remojados y por tanto debes cocinarlos directamente), una zanahoria, 2oo gms. de espinacas o acelgas, un huevo duro, sal, pimienta, comino molido, cebolla, ajo, tomate.
Haz un sofrito con la cebolla, el tomate y el ajo muy picaditos. Cuando esté casi hecho rehoga en él los garbanzos y remuévelos bien. Luego cúbrelos de agua fría y déjalos cocer (si son crudos unos 45 minutos o algo más; si son precocidos, unos 20 minutos para que cojan sabor). Cuando estén a medio cocer añade la zanahoria pelada y troceada y el bacalao desmigado y déjalo terminar de hacerse. Finalmente, echa las espinacas muy troceadas y déjalo terminar de cocer todo junto. Cuando ya esté el potaje, pícale el huevo duro en trocitos y remuévelo para que se mezcle con todo el guiso. Sírvelo muy caliente.
Se le llama 'de vigilia' porque era el guiso habitual en España para el Viernes Santo. día en que había que guardar la "vigilia" o sea seguir la norma de la Iglesia de no comer carne y ayunar. El guiso era plato único al mediodìa con lo que el cuerpo aguantaba hasta la noche en que se tomaba una breve cena. Antiguamente esta norma era obligada todos los viernes del año. Pero el pago de una "bula" eximía de la "vigilia" durante todo el año, excepto el miércoles de Ceniza, los viernes de la Cuaresma y el Viernes Santo. (20/3/08)
lunes, 10 de marzo de 2008
Curiosidades de la Historia
Independencia de Castilla: la leyenda del azor.
En el siglo X, el conde Fernán González obtuvo de forma singular la independencia de su condado de Castilla del reino de León. La forma de conseguirla ha entrado en la leyenda y tuvo mucho que ver un ave de cetrería. Invitado por el rey de León a una cacería en los montes leoneses, Fernan González se presentó con un fastuoso azor que despertó la admiración y la codicia del rey que le propone la compra del ave. El conde muestra sudisposición de regalárselo al monarca, pero éste no acepta el regalo y promete pagarle una cantidad acordada.
Pero pasó el tiempo, y el rey no satisface su deuda. Varios años después, Fernando González sigue callando sin recordarle al rey su deuda. Hasta que, durante una Asamblea de los nobles de León, el conde intenta hablar con el soberano que le rechaza, creyendo que iba a decirle sobre las batallas ganadas a los árabes, de las que el rey se sentía celoso. Pero González aprovecha el momento más inoportuno para recordarle al rey su deuda por el azor. El rey promete saldarla con intereses, pero al echar cuentas advierte que la cifra es astronómica e imposible de pagar en un solo plazo. Y el rey propone romper las ataduras del condado con el reino de León, idea que "el conde tuvo por bien/ porque mucho le pesaba / de besar mano a ninguno/ y a Dios muchas gracias daba". Castilla quedaba así independizada de León y con su propia autonomía cuando corría la segunda mitad del siglo X.
En el siglo X, el conde Fernán González obtuvo de forma singular la independencia de su condado de Castilla del reino de León. La forma de conseguirla ha entrado en la leyenda y tuvo mucho que ver un ave de cetrería. Invitado por el rey de León a una cacería en los montes leoneses, Fernan González se presentó con un fastuoso azor que despertó la admiración y la codicia del rey que le propone la compra del ave. El conde muestra sudisposición de regalárselo al monarca, pero éste no acepta el regalo y promete pagarle una cantidad acordada.
Pero pasó el tiempo, y el rey no satisface su deuda. Varios años después, Fernando González sigue callando sin recordarle al rey su deuda. Hasta que, durante una Asamblea de los nobles de León, el conde intenta hablar con el soberano que le rechaza, creyendo que iba a decirle sobre las batallas ganadas a los árabes, de las que el rey se sentía celoso. Pero González aprovecha el momento más inoportuno para recordarle al rey su deuda por el azor. El rey promete saldarla con intereses, pero al echar cuentas advierte que la cifra es astronómica e imposible de pagar en un solo plazo. Y el rey propone romper las ataduras del condado con el reino de León, idea que "el conde tuvo por bien/ porque mucho le pesaba / de besar mano a ninguno/ y a Dios muchas gracias daba". Castilla quedaba así independizada de León y con su propia autonomía cuando corría la segunda mitad del siglo X.
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Cocinerías
Las hierbas en la cocina
Perejil: Sus hojas combinan con todo tipo de platos. Especialmente combinado con el ajo. Bueno para adornar y espolvorear cualquier ensalada, plato asado o al horno o fritos como unas patatas o unas berenjenas. Bueno como calmante para picaduras y como tónico. Las embarazadas deben tener cuidado y ¡ojo!: es venenoso para los canarios y demás pájaros.
Romero: Fundamental para los asados de cordero, cochinillo, cabrito y para los guisos de conejo. Es bueno para el sistema nervioso y contra las digestiones pesadas.
Tomillo: Combina muy bien con los pimientos rojos, los calabacines y las berenjenas y con guisos de pollo, ternera o, sobre todo, conejo cuyo sabor resalta. Tiene efectos antirreumáticos y regenera el aparato intestinal.
Mostaza: Sus numerosas variedades combinan perfectamente con las recetas orientales, americana e inglesa. Hay variedades como la negra, la parda y la blanca, y en polvo proporciona un sabor especial a los platos.
Laurel: Un clásico en la cocina española. Se utiliza fundamentalmente para las legumbres y potajes, los adobos, los estofados y los asados. Y tradicional en platos de caza junto con el tomillo, ya que elimina las impurezas de estos animales. Es antipirético y expectorante.
Finas hierbas: Es un ramillete de diversas hierbas y especias, que se utiliza para los asados y guisos. En cada país se utilizan componentes distintos. El más habitual es una mezcla de perejil, tomillo, laurel y eneldo al que, a veces, se añade apio muy picado. Hay que tener cuidado con su uso porque puede desvirtuar el sabor de un plato.
Perejil: Sus hojas combinan con todo tipo de platos. Especialmente combinado con el ajo. Bueno para adornar y espolvorear cualquier ensalada, plato asado o al horno o fritos como unas patatas o unas berenjenas. Bueno como calmante para picaduras y como tónico. Las embarazadas deben tener cuidado y ¡ojo!: es venenoso para los canarios y demás pájaros.
Romero: Fundamental para los asados de cordero, cochinillo, cabrito y para los guisos de conejo. Es bueno para el sistema nervioso y contra las digestiones pesadas.
Tomillo: Combina muy bien con los pimientos rojos, los calabacines y las berenjenas y con guisos de pollo, ternera o, sobre todo, conejo cuyo sabor resalta. Tiene efectos antirreumáticos y regenera el aparato intestinal.
Mostaza: Sus numerosas variedades combinan perfectamente con las recetas orientales, americana e inglesa. Hay variedades como la negra, la parda y la blanca, y en polvo proporciona un sabor especial a los platos.
Laurel: Un clásico en la cocina española. Se utiliza fundamentalmente para las legumbres y potajes, los adobos, los estofados y los asados. Y tradicional en platos de caza junto con el tomillo, ya que elimina las impurezas de estos animales. Es antipirético y expectorante.
Finas hierbas: Es un ramillete de diversas hierbas y especias, que se utiliza para los asados y guisos. En cada país se utilizan componentes distintos. El más habitual es una mezcla de perejil, tomillo, laurel y eneldo al que, a veces, se añade apio muy picado. Hay que tener cuidado con su uso porque puede desvirtuar el sabor de un plato.
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