domingo, 25 de mayo de 2008

Historias del bandolero


¿Alguien nos sueña?

Hay Algo superior que no encuentro por más que busque. Me gustaría que, algun día, el Gran Espíritu, si existe, me lleve a la Tierra del Gran Bisonte Blanco. Era lo que los indios creían la felicidad más allá de la vida. Como el rayo del faro que traspasa el espacio más allá de la niebla y hace flotar, sobre nuestras cabezas, sobre nuestra propia identidad de espectadores que no sabemos -pobres materias- ver más allá de la bruma que luz atraviesa hacia lo invisible... El Gran Espíritu. si existe, nos llevará como un ángel bueno, o como un vengador. Nos convertirá en un simple punto y seguido en su propio lenguaje, en su Verbo escrito en el espacio y el tiempo que se confunden en su esencia de palabra.
En realidad creo que sólo somos simples puntos suspensivos en el inmenso texto de Dios, si es que existe... Porque si no existe, no somos nada.

- A lo mejor lo que somos es un sueño...
- Y ¿quién nos sueña, entonces?.

A veces el bandolero se mete en vericuetos sin salida. No supo contestarme. Pero yo me conformaría con ser un simple sueño de ese GranEspíritu que algunos llaman Dios. Al menos sería algo...



Curiosidades de la Historia

El huevo de Carlos III


Carlos III era una persona frugal en la mesa. Hasta el punto que en las cenas, de todos los manjares del menú del día que repartían sobre la mesa, él sólo tomaba un plato y un poco de fruta. Las cenas reales siempre provocaban una fastidiosa rutina, porque la Corte entera debía presenciar la colación de los reyes. Por tanto, los cortesanos se situaban alrededor de la mesa regia, a prudente distancia, para presenciar cómo comían sus Majestades. El cuadro de Paret refleja fielmente una de las cenas cotidianas de Carlos III, la colación más famosa de la Corte de este monarca.

La anécdota, en este caso, está en la colación de Carlos III: un huevo pasado por agua que deseaba,ineludiblemente, todas las noches. Y tenía tal habilidad en cortar el copete del huevo, separar la cáscara y comer el interior con una cucharilla de plata sin marcharse ni mancharse las manos que, generalmente, era aplaudido por su virtud culinaria. Y entretanto se entretenía en dar de comer rosquillas a sus perros que solían sentarse a sus pies.

Pero una noche,su mayordomo el duque de Medinaceli decidió cambiarle el menú, y servirle otras viandas más sustanciosas. Aquella noche, Carlos III se negó a comer otra cosa que no fuera el huevo pasado por agua. Y al levantarse de la mesa se dirigió al Mayordomo Real y le comentó de forma sugerente: "Ya veis, Medinaceli. Hoy el rey no ha comida NADA"...

Ni que decir tiene que, al día siguiente, el monarca tenía sobre la mesa para cenar un huevo pasado por agua...

("A la mesa con los Reyes de España".- E. Glez.)