sábado, 7 de junio de 2008

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Un libro: "EL AVISO".-

Esther Caño y Mª Jose Ros.- Planeta

Una novela entretenida, con un final poco creíble, más bien de ciencia ficción envuelta en solidaridad y con temas absolutamente actuales. Las autoras se han adelantado a los vaticinios que auguran la caída de un cometa en la Tierra para el año 2012...

Sinopsis: Partiendo de una serie de coincidencias en torno al número 11, dos amigas periodistas deciden buscar la causalidad. En el curso de su investigación descubren la existencia de una organización global capaz de manejar el mundo conforme a sus intereses, con el poder suficiente para conseguir el cambio climático en provecho propio y sin escrupulos para asesinar a quien se ponga por delante. Paralelamente, los astrónomos han descubierto que un asteroide se acerca peligrosamente a la Tierra , en las mismas circunstancias que anuncia el Apocalipsis la llegada de un cometa del cielo en el final de los tiempos. Las dos amigas acaban descubriendo, en un lugar mágico, la clave para desviar el asteroide de su órbita, retrasando así el fin del mundo, después de provocar una oleada de solidaridad mundial para que los pueblos tomen conciencia de los riesgos de no cuidar el planeta.

El libro está bien escrito, aunque el cambio de estilo se deje ver en algunos capítulos. El "incipit" está bien traído atrapando desde el principio y la intriga se mantiene a lo largo de la novela, dosificando la aparición de personajes y escenarios nuevos que, en un principio, parecen no encajar en la trama pero que acabarán juntándose como las piezas de un puzzle, si bien un poco forzadamente. Pasan muy por encima de temas importantes que se esbozan en la obra: la falta de energías alternativas, la superproducción de petróleo, la Cábala, la investigación de las nuevas enfermedades y pandemias, los poderosos entresijos del Vaticano...

El final resulta algo confuso con muchas situaciones interesantes, que cada una de ellas podría ser el final en sí, pero que acaban acumulándose unas sobre otras, anulándose entre ellas. Como si las autoras se hubieran encontrado, de repente, en una encrucijada con demasiado caminos para llegar al final y hubieran tenido que elegir uno, resolviendo dignamente los otros sin darse cuenta de que habían abarcado demasiado como para salir airosas del trance.

De todos modos, la novela se deja leer bien y entretiene que, en definitiva, es el fin último de una novela.

De vez en cuando un poema


El vino


Sí señor, sí señor.
El vino puede sacar cosas que el hombre se calla
y que deberían salir cuando el hombre bebe agua.
Va buscando, pecho adentro, a los silencios del alma
y les va poniendo voces y los va haciendo palabras.
A veces saca una pena que, por ser pena, es amarga.
Sobre su palco de fuego la pone a bailar descalza.
Baila y bailando se crece hasta que el vino se acaba.
Y, entonces, vuelve la pena a ser silencio del alma.
Sí señor,
el vino puede sacar cosas que el hombre se calla.
Cosas que queman por dentro, cosas que pudren el alma.
De los que bajan los ojos, de los que esconden la cara,
el vino, entonces, libera la valentía encerrada
y los disfraza de machos como por arte de magia.
Y, entonces, son bravucones hasta que el vino se acaba,
pues del matón al cobarde sólo media una resaca.
Sí señor,
el vino puede sacar cosas que el hombre se calla.
Cambia el prisma de las cosas cuando más les hace falta
a los que llevan sus culpas como una cruz a su espalda.
La impura se piensa pura, como cuando era muchacha,
y el astado regatea la medida de su drama.
Y todo tiene colores de castidad simulada,
pues siempre acaban el vino y los dos en la misma cama.
Sí señor,
el vino puede sacar cosas que el hombre se calla.
Pero ¡qué lindo es el vino!.
El que se bebe en la casa del que está limpio por dentro
y tiene... y tiene brillando el alma.
Que nunca le tiembla el pulso cuando pulsa una guitarra,
que no le falta un amigo ni noches para gastarlas,
que, cuando tiene un pecado, siempre se nota en su cara.
Que bebe el vino por vino y bebe el agua por agua.

(Alberto Cortez)