SE NOS HA IDO ERNESTO SÁBATO...
Se nos ha ido, de repente para los que no sabíamos de el hacía tiempo. Ha dejado de desear, de esperar, de soñar, de vivir. Y ha olvidado, seguramente, sus miedos y sus temores y habrá descubierto si es verdad que la reencarnación existe y puede producirse en el cuerpo de los hijos, mientras el cuerpo se disgrega entre gusanos...
O tal vez se ha convertido en ese niño que escribirá poesías y novelas o estará filtrándose en la tierra sin memoria para reaparecer como una hormiga, un árbol o un tigre de Bengala... O estará purgando sus cobardías y traiciones...
Lo cierto es que ya no está y que, al borde de los cien años, se ha ido al mundo extraño que separa dioses de tumbas, a través de un túnel oscuro y aterrador del que nunca sabrá cuándo va a salir y que no tiene luz alguna al fondo que te oriente en el desconcierto de la muerte...
Ernesto Sábato se ha ido. Y nosotros nos hemos quedado un poco más huérfanos...

















