jueves, 24 de mayo de 2007

Sal o pimienta

Gente así tenía que multiplicarse. He sabido, por el dominical de un periódico del domingo 20 de mayo, de una de las más prestigiosas sociólogas de España: María Angeles Durán. Autora del libro "El valor del tiempo", se ha pasado tres años investigando sobre el uso cotidiano del tiempo y la ajetreada vida moderna. Entre otras genialidades asegura que "los atascos son los agujeros negros por los que se escapa nuestra vida cotidiana". Pero lo importante son las reflexiones que hace sobre temas mucho más profundos, como la forma de morir y el testamento vital, o el futuro de la mujer como gestante o sexagenaria. María Ángeles está segura de que en el futuro las mujeres tendremos los hijos dentro, "pero quizá con un mes o dos de gestación el embrión irá a una cubeta y la gestación seguirá fuera". Asegura que , después de pasar 17 veces por el quirófano y por la experiencia de un cáncer, dejó de escribir sobre el espacio de la enfermedad y empezó a hacerlo sobre el tiempo de la enfermedad. Y entonces hace un llamamiento para la mejora de los hospitales donde, en los tiempos de la muerte, uno está despojado de ciudadanía. "Te dejan morir o no, como si los demás fueran los que tienen derecho a opinar sobre ti". Y critica de forma realista y sorprendente al gobierno socialista actual por su inhibición y silencio en el tema de la eutanasia activa y pasiva, que había incluido en su programa. "Lo que pasa es que los moribundos están ocupados en morirse y, por eso, no votan ni meten bulla. Y hay mucho miedo a la Iglesia Católica. Pero si hay cielo e infierno, en el cielo estará un nuevo tipo de mártir: los enfermos terminales a los que se les obligó a vivir más de lo soportable, de lo que le permitían sus fuerzas. Y en el infierno estarán los responsables de haberles torturado así...La Iglesia, lo mismo que con Galileo, acabará pidiendo perdón a quienes ha hecho sufrir tanto". Y termina hablando de la tercera edad, que ella asegura hay que inventarla de verdad. "Tú no puedes pedir a una población de 65 años (más numerosa que la de menos de 15), que se vista como joven, que parezca joven, que actúe como joven. Yo vindico las canas. ¿Por qué las mujeres tienen que aparentar menos años si están estupendas?". ¿Os dais cuenta de por qué he empezado este artículo diciendo que a gente así habría que multiplicarla?. Pero hasta el infinito...

1 comentarios:

Ester dijo...

Leí esa entrevista en el dominical del País, y me llamó la atención. Tiene una cabeza muy bien amueblada y lo que dice es de sentido común. Enhorabuena por recoger esta entrevista. Mucha gente no se lee todos los dominicales, y resaltar unas páginas valiosas siempre es bueno. Gracias.