lunes, 6 de abril de 2009

Cinemateca


"VICKY, CHRISTINA, BARCELONA"

Dir.: Woody Allen .- Int.: Scarlett Johansson, Rebecca Hall, Penélope Cruz, Javier Brdem, Patricia Clarkson, Kevin Dunn.


Sinopsis: Dos jóvenes norteamericanas, Vicky y Cristina (Hall y Johansson) llegan a Barcelona a pasar sus vacaciones de verano y, de paso, completar su formación con cursos relacionados con sus estudios: de fotografía Cristina y un máster sobre Cataluña para Vicky. Las dos amigas tienen caracteres muy dispares: Vicky es sensible, racional, políticamente correcta y está prometida, a punto de casarse. Cristina es pasional, emocional, desorientada y amiga de las emociones personales. Durante sus primeros días en Barcelona conocen a Juan Antonio (Bardem) un pintor totalmente libertino y seductor que, sin embargo, está emocionalmente atado a su ex María Elena (Penélope Cruz), una mujer con talento artístico, desquiciada y depresiva capaz de hacer la vida imposible constantemente a su exmarido y a cualquier pareja que se le acerque. Y capaz también de organizar un "menage à trois", para conservar el cordón umbilical que mantiene con Juan Antonio.

Es una película que parece creada en una terraza del Tibidabo ante una taza de café en una tarde de otoño, con
notas fijadas sobre una servilleta de papel. Es una historia en la que Barcelona u Oviedo (metido con calzador en el argumento, porque podría ser tambien cualquier localidad delAmpurdán) podrían llamarse Roma o Bremen. La historia es aplicable a cualquier ciudad cosmopolita con personalidad y ambiente artístico. Es la historia de un romance de verano como los narrados en "Vacaciones en Roma" por ejemplo,pero sin humor. También es una ácida crítica -otra más- de Woody Allen sobre la pareja, el amor y sus circunstancias. Resulta fresca pero sólo a veces.

También a veces se huele la publicidad pagada por la Generalitat en su empeño por dar a conocer a Cataluña aunque le cueste un ojo de la cara. Pero
la publicidad es engañosa. La Barcelona que se ve es la Barcelona ficticia, la de las galerías de arte y los estudios en áticos lujosos de la "muntanya" o al borde del mar. La Barcelona que recorren las cámaras de Allen es la Barcelona harto turística, la de las callejas del Barrio Gótico, la del Tibidabo, la del Parque Güell, y poco más. Por otro lado, Las imágenes de Oviedo estánforzadas por una visita de Juan Antonio a su padre, un atípico escritor que es de Asturias como podría ser del Ampurdán o de la Baja Sajonia. Da igual. Pero en este caso, Allen tiene que convertir en imágenes su agradecimiento a Oviedo por su acogida cuando recibió el premio Príncipe de Asturias. O sea que la película, a veces, se convierte en una guía turística muy eficaz. Pero... "sin chicha". Los personajes tienen peso, son creíbles. Pero no atraen. Salvo Penélope...

Lo más reseñable de la película es la actuación de Penélope Cruz como la desquiciada exmujer de Bardem. Su naturalidad y su expresividad son dignas de elogio y entendemos su nominación para el Oscar.

Recomendamos, pues, esta película pero con la advertencia de que no es de lo mejor de Woody Allen, ni su guión es tan profundo ni presenta diálogos o frases tan memorables como los de otras peliculas del director. Eso sí, incluye una vulgar guía turística de Barcelona y de Oviedo. Dos ciudades que, para nosotros, tienen mucho más que las imágenes de postal para guiris que se plasman en la película.





Sal o pimienta




EXISTEN LAS REPÚBLICAS BANANERAS

Creíamos que ya no. Que aquellas repúblicas retratadas por Woody Allen en "Bananas" habían desaparecido, dejando paso a países más o menos democráticos y más o menos modernos. Pero no es verdad. Hay repúblicas que siguen siendo bananeras, cocaleras y de chiste. Y nos lo demuestra algo nunca visto: un presidente, un jefe del estado, la máxima dignidad del país, en huelga de hambre... ¡¡¡contra el Congreso elegido democráticamente!!!.

Pues sí. El presidente de Bolivia, Evo Morales Ayma, se ha declarado en huelga de hambre para conseguir que la Camara admita a debate una nueva ley electoral en la que se permita la reelección de los presidentes. Lo que le permitiría volver a presentarse a los comicios de fin de año. Y empezar así la escala hacia la perpetuación en el poder tan bien conseguida por Fidel Castro y Chávez. Pero en su caso quiere la legitimación del Congreso. Hay quien ha dicho que la huelga es un montaje del propio Evo. Porque no es tonto y no va a permitir que el tiro le salga por la culata.

De momento, la oposición ha accedido a debatir la nueva ley electoral en el Congreso. Pero ha puesto una condición que Morales ha tenido que aceptar: elaborar de una vez un censo biométrico de la población, para evitar los fraudes ante las urnas y acabar con la "inexistencia" jurídica y registral de más de la mitad de la población. Bolivia está entre los países que no sabe cuántos habitantes tiene. No hay censo fiable de su población. Y, por tanto, son imposibles unas elecciones transparentes, como denuncia la oposición.

Estamos expectantes ahora por el paso siguiente del presidente boliviano. Evo Morales, atípico en el ejercicio de su presidencia, puede salir por los cerros de Úbeda si no consigue lo que quiere, que es lo mismo que tienen Castro y Chávez pero con el respaldo del pueblo a través de sus representantes.

O sea, que sí, que siguen existiendo repúblicas bananeras en el sur de América. En algunas, el mismísimo presidente se pone en huelga de hambre contra el Congreso... Pero afortunadamente el pueblo es siempre más sabio que sus políticos. Y los bolivianos acabarán asumiendo que la política es el arte de inventar una idea y un interés particular y convencer al pueblo de la necesidad de materializarlos. Pero los ciudadanos, generalmente, no se deja engañar... y el tiempo pone las cosas en su sitio.