lunes, 3 de septiembre de 2007

Os recomiendo

Una película: DESAYUNO CON DIAMANTES.- Blake Edwars .- Int. Audrey Hepburn , Georges Peppard, Patricia O'Neil, Jose Luis de Villalonga. .-

Basada en la novela de Truman Capote, de igual título. Sinopsis: Nueva York 1969. Holly Golightly se ha trasladado a Manhattan a los 19 años, buscando la felicidad. Mientras la encuentra vive de pequeños placeres y de sus amigos nocturnos ocasionales atrapados por su seducción, mientras encuentra un marido rico. Vive en un edificio de apartamentos cercano a la joyería Tiffany's, donde cada mañana desayuna sus croisanes y su café admirando las joyas de su escaparate.Pronto un escritor novel, Paul Varjak (el insulso de Georges Peppard), que también vive como gigoló a costa de una millonaria (Patricia Neal), se muda a su edificio. Y entablan una bonita amistad entre alocadas fiestas en el apartamento de Holly, con sus numerosos amigos que no lo son tanto. . Pero en realidad, las fiestas de Holly no son otra cosa que un disfraz de su propia soledad, expresada en la canción "Monn river" que entona sentada en el alféizar de la ventana sin más compañía que su gato "Sin nombre". Su vecino descubre la situacion interior de Holly y acaba disuadiéndola de una decisión loca que va a tomar. Los diálogos entre ambos están llenos de matices que van dejando al descubierto la verdadera vida de dos desharrapados que no tienen otras cosa que a sí mismos.

Hay escenas inolvidables: el incendio del sombrero, el reloj colocado en el tobillo para 'epatar', el robo en unos almacenes en las narices del vigilante, la figura de Holly ante el escaparate de Tiffany's comiendo un croisant con el traje de fiesta de la noche anterior... o la dramática búsqueda, ayudada por Paul, de "Sin nombre" que se ha fugado y, en realidad, es toda la compañía que tiene Holly en su vida. La música de Mancini obtuvo dos Oscar: a la mejor música y canción. Hay que subrayar el vestuario de Givenchy para Audrey es espectacular y el de Patricia Neal que es de Pauline Triggere. La supervisión de los atuendos corrió a cargo de la mítica Edith Head. Con eso está dicho todo.

4 comentarios:

Revista *CaLMa* dijo...

Una gran pelicula de las que ya no se hacen...¿Te he invitado a unirte a nuestra revista? Marta ya es redactora.

Jesus

Emilia Gonzalez dijo...

Gracias Jesús. Envíame alguna referencia. Y Marta es un encanto. Supongo que 'me ha recomendado ' ella...

Lex dijo...

Hace ya algún tiempo, después de leer la fabulosa novela de Capote, saqué mi libreta con la intención de escribir una especie de crítica en la que compararía la novela y la película, pero en vez de eso, y sin saber todavía por qué, escribí estas líneas…

Aquella tarde había comido con 4 amigos, el Barça se acababa de proclamar Campeón de Europa y yo al día siguiente me iba de vacaciones a Nueva York. Estaba a punto de despedirme de ellos cuando Roi me dijo “¿Te vienes a la Pedrera a ver una exposición de Malévich?” En aquel marco incomparable, aprendí que “El cuadrado no es una forma subconsciente, es la creación de la razón intuitiva, el rostro del nuevo arte, un niño real lleno de vida”. Al salir de la exposición, nos pusimos a hablar de Capote, y como por arte de magia, Roi sacó de su cartera “Desayuno en Tiffany’s” y me dijo “Tienes que leerlo”.

Lo empecé a leer hace ya demasiados días, pero sin saber muy bien por qué, lo dejé a medias. Unos cuantos meses después, volví a recuperarlo, y hoy, sin apenas darme cuenta, he llegado a su fin. Ha sido una larga vida en mis manos para una “enorme” novela corta, que en otra época habría leído en un par de días.

No tengo por costumbre leer libros “prestados” por la simple razón de que me gusta conservar los libros que leo. ¿Sería lo mismo si me comprara ahora uno exactamente igual? Por supuesto que no, porque el que ha convivido conmigo, para mi es el original y los demás son simples copias. ¿Y si compro uno igual para dárselo y me quedo “mi original”? “No, Lex, eso tampoco estaría bien”. Ha llegado la hora de despedirse, y dejar que vuelva a su casa, con su dueño. Y quizás, cuando esté rodeado de otros “Capotes”, “Goethes” y “Cervantes”, quizás les cuente a ellos que durante unos meses estuvo conmigo, y fue a Nueva York, ¡y desayunamos en Tiffany’s!


*** Por cierto... creo que conozco a esa tal Marta, ja ja. ***

Emilia Gonzalez dijo...

Me imagino Lex que sí. Y creo que el libro debes quedártelo. Porque si su dueño no te lo ha reclamado ni te ha denunciado a la policía por robo ni se ha tomado la justicia por su mano en una horca al amanecer, es porque no le interesará mucho. Y a los libros hay que quererlos. Sólo tú le darás el amor que necesita.