*Fray Junípero Serra es el único extranjero que tiene una estatua en el Capitolio de los Estados Unidos. El Gobierno estadounidense le consideró digno de pasar a la posterioridad nacional después de haber recuperado las viejas misiones jesuíticas, abandonadas décadas antes y ocupadas por los rusos llegados desde Alaska, cuando esta región del Polo pertenecía a Rusia. Si Fray Junípero no hubiera ejercido su derecho a ocupar esas misiones, toda la costa del Pacífico estadounidense sería hoy rusa.
* Fernando VII ha sido apodado en la Historia "El rey felón" tras su entrega a Napoelón pidiéndole que le aceptara como hijo adoptivo, renunciando a sus padres naturales el rey Carlos IV y la reina María Luisa. Napoleón ignoró la pretensión del entonces llamado "El Deseado" y le confinó en Valençay donde le facilitó una vida holgada y caprichosa que le hizo olvidar sus pretensiones al trono al controvertido Fernando VII.
* José Bonaparte, hermano de Napoleón y coronado como rey de España por éste en sustitución de Fernando VII, acomodado en Valençay, no fue tan mal rey como la historia le presenta. El pueblo le calificó de borracho con el apodo de Pepe Botella. Pero el Bonaparte ejerció su función con honestidad, consiguió sanear las cuentas públicas y popularizó parques hasta entonces prohibidos al pueblo. Pero comprendió enseguida que España era un pueblo ingobernable para un extranjero. Así se lo comunicó a su hermano con bastante sensatez: "Los españoles son difíciles y no admiten a un extraño en el trono. Para gobernar este país hacen falta una serie de cualidades que ni tú ni yo tenemos. Fracasaremos si no cambiamos de actitud". Poco después emprendió viaje a San Sebastián, que fue su última parada en España. Desde allí se vio conminado a volver a Francia. Napoleón pensó que era mejor que regresara Fernando VII al trono español.
sábado, 22 de diciembre de 2007
Sal o pimienta
Va a traer cola el tema del canon digital.Nosotros nos hemos detenido en dos aspectos que parecen haber pasado por alto estos días. La amenaza de Teddy Bautista y de sus secuaces de la SGAE al Gobierno para advertir a Zapatero que puede perder los votos de la farándula si no es aprobado el canon digital inmediatamente. Amenaza y, además, metiendo prisa.
El otro punto es el planteamiento que el propio Bautista hizo en una entrevista en El País: los ciudadanos 'deben' pagar el canon por si acaso copian. Y si son sorprendidos copiando... ¡¡¡que les retiren el acceso a Internet!!!...
La amenaza al Gobierno apremiándole a que apruebe el canon con urgencia y su nueva postura de censores de Internet está llevando al colmo del aguante a los usuarios de la red, a los compradores de CDr para sus trabajos y tesis y a los comerciantes y fabricantes, descontentos con esta medida que les hace impopulares. Pero la amenaza a los ciudadanos de privarles del acceso a la Red resulta intolerable y la irritación de los consumidores está llegando ya al límite.
El temor del Gobierno a perder las próximas elecciones le obliga a ceder a la presión de cómicos y regidores, que han elegido así un momento clave para aumentar sus beneficios económicos. Unos beneficios administrados de forma poco clara por la SGAE, que nunca ha tenido, que sepamos, una auditoría de cuentas. Esperemos que la sensatez vuelva pasadas las elecciones y se suprima esta aberración que grava aún más los bolsillos del ciudadano, por el capricho de un grupo de cómicos liderados por un turbio gestor, que quieren aumentar los ingresos de algunos autores, porque en esa sociedad no son admitidos escritores ni periodistas ni pintores ni escultores, a quienes, al parecer, esta mafia no considera autores. Salvo que hayan escrito un simple guión para TV, o hayan escrito cuatro notas musicales para un anuncio publicitario, que son algunos de los 'autores' admitidos en la sociedad de marras.
Menos mal que el derecho a la información prima sobre las aspiraciones dictatoriales de esta cuadrilla de comediantes. De momento, en cuanto a lo del acceso a Internet, podemos sentirnos protegidos. Por nosotros mismos y por la Red, claro...
El otro punto es el planteamiento que el propio Bautista hizo en una entrevista en El País: los ciudadanos 'deben' pagar el canon por si acaso copian. Y si son sorprendidos copiando... ¡¡¡que les retiren el acceso a Internet!!!...
La amenaza al Gobierno apremiándole a que apruebe el canon con urgencia y su nueva postura de censores de Internet está llevando al colmo del aguante a los usuarios de la red, a los compradores de CDr para sus trabajos y tesis y a los comerciantes y fabricantes, descontentos con esta medida que les hace impopulares. Pero la amenaza a los ciudadanos de privarles del acceso a la Red resulta intolerable y la irritación de los consumidores está llegando ya al límite.
El temor del Gobierno a perder las próximas elecciones le obliga a ceder a la presión de cómicos y regidores, que han elegido así un momento clave para aumentar sus beneficios económicos. Unos beneficios administrados de forma poco clara por la SGAE, que nunca ha tenido, que sepamos, una auditoría de cuentas. Esperemos que la sensatez vuelva pasadas las elecciones y se suprima esta aberración que grava aún más los bolsillos del ciudadano, por el capricho de un grupo de cómicos liderados por un turbio gestor, que quieren aumentar los ingresos de algunos autores, porque en esa sociedad no son admitidos escritores ni periodistas ni pintores ni escultores, a quienes, al parecer, esta mafia no considera autores. Salvo que hayan escrito un simple guión para TV, o hayan escrito cuatro notas musicales para un anuncio publicitario, que son algunos de los 'autores' admitidos en la sociedad de marras.
Menos mal que el derecho a la información prima sobre las aspiraciones dictatoriales de esta cuadrilla de comediantes. De momento, en cuanto a lo del acceso a Internet, podemos sentirnos protegidos. Por nosotros mismos y por la Red, claro...
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Historias del bandolero
Hay que comer para vivir. Eso dice el bandolero en estos días festivos y yo estaba de acuerdo. Pero luego me parece que he cambiado de opinión. Todo empezó un día de lluvia mientras compartíamos dos rebanadas de pan tostado regadas con aceite de oliva de la almazara de abajo. Yo sentía que se vuelve hoy a las viejas costumbres en la mesa y en los fogones, rechazando dietas foráneas que no nos sirven a quienes vivimos al borde del mar caliente mediterráneo.
Unos días después le traje a la cueva una tortilla de patratas con pimientos asados en aliño. Mientras lo saboreábamos me hizo una advertencia.
- Hay que comer para vivir. Pero hay momentos como éste en que vale la pena vivir para comer...
Me di cuenta de que estaba entrando en el el juego del refinamiento, de la cultura que nació en el mismo momento en que el hombre descubrió la elaboración de los alimentos. Pero el bandolero sólo entiende de sentidos y no de filosofías...
Paseábamos días después por la orilla del río. Al llegar bajo el gran chopo me paró en seco, tomándome del brazo.
- Hay una bota de vino enfriándose en el agua y he ahumado tocino... A veces vale la pena darse un banquete así, ¿no?.
Pensé, mientras veía correr el agua, que el bandolero no podía ser mala gente cuando las personas comen según su alma. El alma del bandido era transparente y limpia como el vino y cálida como el pan tostado y saciante como un torrezno recién hecho...
Levantó la bota en un brindis al viento y bebimos a gargallo. Luego, acordamos que, de vez en cuando, compartíríamos un tasajo como amigos. A veces con ese tasajo se puede llegar a compartir la soledad... Digo yo. Pero me parece que él no está muy de acuerdo.
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