miércoles, 9 de diciembre de 2009

Historias del bandolero








  
Navidad e hipocresía.

He ido a ver al bandolero en estos días previos a la Navidad. Y lo primero que hace  es preguntarme cómo la voy a pasar.

-- Pues "tradicionalmente".   Pero no me gusta. Siempre hay alguien solo.  Siempre falta alguien que sdeseamos constantemente tener cerca y que ya nunca volverá... Y luego esa obligación tácita de seguir tradiciones y costumbres que yo querría olvidar porque me cuestan mucho esfuerzo personal.

Le expliqué que es duro interrumpir la batalla para brindar con el enemigo; arrinconar la tristeza de una ausencia para reir con una presencia que no deseamos. Es duro caer en la hipocresía materializada en abrazos a los colegas, risas sin motivo y brindis con quien jamás beberíamos un vaso de agua. Cuando me pongo pijotera, y me da la depre, dejo que el bandolero me ponga los puntos sobre las íes, aunque no me guste nada.

-- Pues tú misma tienes el remedio. Tú no eres hipócrita. Sigue viviendo tu sinceridad  y tu libertad y eligiendo tu compañía...


Le dije que me molestan las risas ficticias, las juergas por decreto y los ritos apolillados. Que no me apetecía comer y beber con quien no como ni bebo a lo largo del año porque no tenemos nada que decirnos. Que odio las fiestas familiares obligadas. Que me gustaría escapar de toda la parafernalia impuesta por la ley del consumo decretada por el poderío económico, que es el que pone la trampa a los económicamente débiles para que generen demanda. Que en esos días me iría lejos de las luces de neón, de los Papanoeles  falsos y ordinarios, de las guirnaldas de purpurina, de los árboles hechos de esqueleto de alambre y plástico, de los cadáveres arbóreos cortados de cuajo para adorno foráneo en salones donde hay demasiado espacio frío y poco espacio humano. Y de los villancicos en CD,  cuando siempre los hemos cantado "a capela" en casa con la pandereta y la zambomba, o con la botella  cuadriculada de "Anís del Mono" y con la maja y el almirez.....

-- Pero eso no lo puedes evitar. Antes se celebraba el nacimiento del Niño Dios. Ahora, con el pretexto de que, según la ciencia, no nació en estos días, la gente aprovecha para tomar  vacaciones extras en el trabajo. Y con el ocio laboral y el ansia de relajo viene la pérdida de las tradiciones después del barrido de las creencias.  Haz lo que te dé la gana. Escápate al monte, escóndete en una cueva para leer esos libros que te apetecen y  comer bellotas en vez de los polvorones que odias.

Le dije que no puedo hacer eso, que al final acabaré reuniendo a mis hijos, como una gallina clueca, bajo mis alas y cocinando para ellos con los que siempre me apetece estar, ya que mis padres se fueron hace tiempo. (Y en estos días odiosos los añoro más que nunca). O acabo buscando  un regalo tonto para mis amigos. Que procuraré no caer en la trampa de todo lo demás: los vestidos de fiesta, las guirnaldas, el turrón, los polvorones, los falsos abrazos, las risas estentóreas, el alcohol a destiempo y la obligada diversión del fin de año...

-- Es que yo no quiero divertirme precisamente el último día del Año. Prefiero otros de los 365 que tiene el 2010...

-- ¿Ves?. Siempre hay arreglo para todo.

Este año sí que sigo su consejo. Tan sólo he puesto  el Belen, pequeñito y con figuritas adoradas que guardaba desde  mi infancia: el pastorcito, la lavandera, el ángel, las ovejas, y los soldados de Herodes. Y un río de papel de plata. Y voy adelantando a los Reyes Magos cada día un pasito hacia el Portal, esperando el 6 de enero. He despreciado el arbolito,  las guirnaldas (que luego nadie me ayuda a quitar) y  las bolitas de cristal... Y voy a hacer un cocido para el día de Navidad, que es lo que apetece con estos fríos. Y el día de Año Nuevo un caldito, y unos huevos rellenos, que es lo que hace años me pidieron en plena resaca y a mí me da poco trabajo.


El bandolero me ha regalado unas bellotas para que adorne la mesa... Las repartiré sobre el mantel de hilo de mi abuela y quedarán más auténticas que los ramitos de flores secas o la brillantina del espumillón.  ¡Qué idea más buena!...Nadie diría que este bandido tiene más de cien años... Y lo de las hojas espinosas de la encina ¡me provoca unaas ideas!...

--¿Ves?. No puedes escapar de la tradición ni del recuerdo. Los adornos, el belén, las bolitas, los polvorones...Es inevitable. Va con nosotros como va el pasado. Está clavada en la memoria. Son prácticas que nos retienen fijos los recuerdos, sin los que caeríamos en el olvido y nos perderíamos en nuestra propia búsqueda...


Esbozó una sonrisa irónica  y se sentó en su mesa de madera a la entrada de la cueva a comer unos alfajores y un vaso de vino. Decía que le sabían a infancia. Le dije que los ritos navideños nos devuelven siempre a la iniñez. Acaso por eso los practicamos un año tras otro. Pero, al cabo, cada año siempre nos falta alguien que nunca volverá a sentarse en nuestra mesa, lo que quita color y calor a la Navidad... Por eso este año preferí ser austera, respetar la tradición sólo en parte y dar gracias  cuando se acabe. Para no avivar demasiado la quemazón dolorosa del recuerdo de los ausentes.

-- Y además, ya era hora de que dejárais de corromper a los niños con vuestra manía consumista y vuestra hipocresía.

Afortunadamente mis hijos son mayores, no se dejan corromper  fácilmente y han heredado este escepticismo materno...Definitivamente estoy deseando que pasen las dichosas Navidades...

Le dejé tumbado en el suelo buscando el lucero el alba y masticando una brizna de hierba. Y lo envidié una vez más...

-- ¿Ves, bandido del demonio?. Tú al menos no tienes esas preocupaciones ni prejuicios...
-  No. Sólo una odiosa soledad.  Pero en contraposición  tengo, al menos, libertad  para recordar y beber cuando quiera...


   No sé si es una suerte o una condena...

(Foto superior: bonjourquebec.com.)

(Dibujo inferior: antoniopezal.net))





10 comentarios:

Gil de Luna dijo...

Me suscribo a ese escepticismo navideño. Ojala mañan fuera 7 de Enero y no hubiera que pasar por estas fechas mercantilistas, por suerte estare tan liada trabajando que apenas me tocara ver lucecitas por la calle, escuchar villancicos en cada tienda, etc.
Aprovecho para agradecerte el que te ecordaras de mi para lo del decimo de lotería, en un ratito que tenga publicare el post.
Un beso!!!

meg dijo...

La verdad es que conforme crecemos nos va dejando de gustar la Navidad. Quizá porque con eltiempo vamos perdiendo seres queridos a los que añoras en esos días.

1600 Producciones dijo...

Pocas veces sentí tan mías las palabras escritas en una entrada.
Gracias por ellas (lástima que estamos lejos sino te invitaba unas copas el 24)

Saludos

meg dijo...

Me emocionas, Productor. Gracias por tu cercanía (aunque estemos lejos, no importa). Pero a ver si podemos tomar esa copa alguna vez. No hay que desesperar. Besos.

Liova dijo...

A ver si el bandolero encuentra ese lucero del alba y digiere la brizna la hierba... las navidades no son para todos igual. BESITOS Y SALUDITOS.

meg dijo...

Pues no, Liova. Para unos es pura alegría (yo las recuerdo cuando mis hijos eran pequeños y todo les asombraba) y para otros pura tristeza. Y en medio, la indiferencia de los snobs y los apáticos.

Pero es lo que hay. Y el bandolero se lo toma todo co mucha filosofía. Y es posible que la noche de Año Nuevo se la pase buscando esa estrella sin darse cuenta de que en un segundo el año ha cambiado de guarismo en los papeles.

sagitaire17 dijo...

Este año,después de 25 años sin hacerlo,pasaré estas fiestas con mi familia en Francia.Cuando digo mi familia,se trata de unas muy pocas personas,solo las que para mi cuentan:mi padre,mi abuela,mi hermana,mi cuñado y mis sobrinos,y una tía.Este año si que volveré a encontrarme con la magia d las Navidades.
Un abrazo y mis puntitos.

meg dijo...

¡Cómo me alegro Sagitaire!. Yo voy a tener la suerte de que venga mi hijo de Alemania, y así estaremos los 4 que somos de familia. Y también buscaré la magia, que en algín sitio se esconde siempre.

Cero Cool dijo...

Yo también me identifico con todas y cada una de las palabras de esta entrada. Quisiera volver a ser niño para sentir lo que sentía en ese entonces por la navidad, cuando quería que sea navidad todos los días, ji ji ji!!!

Pero desde que dejé mi niñés para mi es un día más. Sin embargo este año será diferente porque tendré la alegría de pasarla por primera vez con mi hermana y mis sobrinas brasileras que nos visitan para estas fechas, todo estaría perfecto si también podría venir mi hermana de España... pero no será posible (T_T)

meg dijo...

Cero Cool, estas navidades, entonces van a ser diferentes y más cálidas. Alégrate con los que te llegan. Feliz Navidad y un besazo.