miércoles, 23 de julio de 2014

HISTORIAS DESDE EL MIRADOR





UN TROZO DE PAN PARA UN INVITADO ALGO ESPECIAL  (I)


   Había caído la tarde del décimo cuarto día del mes de Nisán. En toda Galilea, los fríos del inviernos habían dado pasado a la calidez de la primavera y florecían los almendros y manzanos del valle. Haía llegado la Pascua o Fiesta de los Azimos, llamada asípor la prohibición de consumir estos días pan fermentado.

   Un grupo de trece personas entraba en la Casa del Cannaneo, en el centro de la vieja Jerusalén, despés de la hora nona... Horas antes habían advertido al casero de la llegada del grupo dos de ellos: Simon el pescador y Juan, el menor de los Zebedeo, enviados por el jefe para que dispusieran lo necesario para la celebración del Séder o ágape pascual. Ambos habían encontrado  fácilmente la casa siguiendo a unhombre cargado con un cántaro de aga, como el Maestro les había dicho.

  En la planta alta de la casa, el Canaaneo había preparado una gran sala alfombrada con una mesa alargada en el centro. En torno a ella  un gran banco de madera con cojines para que se reclinasen los comensales al estilo romano.así el Nazareno y sus doce invitados podrían celebrar allí la cena pascual sin peligro de interrupciones o espionaje.

   Los trece comensales entraron en el salon y esperaron a que el Nazareno, el jefe del grupo, tomara asiento donde quisiera. Lo hizo en el centro de la mesa e invitó a que Simón el pescador y Juan el menor de los Zebedeo se sentaran a su lado.  Junto a Juan se sentó Judas , el hijo de Simón Iscariote. Se acomodaron después Andrés, hermano de Sion el pescador,  y Santiago, uno de los Zebedeo a quienes el Maestro llamaba "boanerges" o hijos del trueno, por sus impulsivos  temperamentos.  También se sentaron en la mesa Felipe, Bartolomé,Tomás , Santiago hijo de Alfeo y Judas, el hijo de Santiago Tadeo, y Santiago hijo del Alfeo y Simon el celador, amigo del dueño de la casa de Canáan  y, finalmente, Mateo el publicano a quien antes llamaban  Leví el Alfeo...

     Cuando todos estaban ya dispuestos alrededor de la mesa,  el Canaaneo mandó subir las viandas. En el centro de la mesa, ante el Anfitrion, colocaron una gran fuente de cordero pascual asado en su jugo, un cuenco con humeantes lentejas con huesos de carnero y habas,  En otra gran fuente las verduras que compañaban al asado: alcachofas, setas salteadas, manzanas horneadas.  a ambos lados de las fuentes el pan ázimo cocido ese mismo día, como establecían loscánones durante la celebración del Séder.  Sobre su superficie tostada figuraba la estrella de David que presidía siempre cualquier celebración hebrea. De ellas cada comensal partiría el trozo que apeteciera para ayudarse a comer la carne. El Nazareno había organizado el ágape para sus amigos un día antes de lo previsto porque había estado predicando sus ideas por toda Jerusalén,  adonde llegó el primer  día de la semana. Había sido recibido  por los jerosimilitanos con los lulav, las hojas de palma que agitaban al aire, exteriorizando así la alegría de conocer al Galileo del que habían oído hablar tanto a los pescadores del Lago Genezareth.

  El Cannaneo subió una gran jarra con vino de Cafarnaum, lamentándose de no haber podido conseguir vino romano Lo colocó en el centro de la mesa. El Nazareno, entonces, se remangó la túnica y se sujetó un lienzo a la cintura.  Tomó el aguamanil de bronce preparado para que los comensales  se enjuagaran las manos y, arrodillándose, ante sus invitados les lavó los pies y se los secó con el lienzo que llevaba colgado.  Simón el pescador fue quien hizo la pregunta en voz alta expresando la extrañeza de todos los presentes:

- Pero, Señor, ¿tú como un sirviente?.
-  No es menos el sirviente que el que se deja servir... Y no todos vosotros estáis limpios...

(Continuará)

(Imágenes: Arriba: anasavall.blogspotcom- Arriba dcha.: unsacerdoteentierrasanta.blogspot.com.- abajo dcha.: prelaturacaravelli.blogspot.com)