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martes, 27 de mayo de 2014

DE VEZ EN CUANDO, UN POEMA





¿Qué cuántos años tengo?
 ¡Qué importa eso!
¡Tengo la edad que quiero y siento!
La edad en que puedo gritar sin miedo lo
Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso o lo
Pues tengo la experiencia de los años vividos
y la fuerza de la convicción de mis deseos.

¡Qué importa cuántos años tengo!

¡No quiero pensar en ello!

Pues unos dicen que ya soy viejo
otros "que estoy en el apogeo".
Pero no es la edad que tengo, ni lo que la
sino lo que mi corazón siente y mi cerebro
Tengo los años necesarios para gritar lo que
para hacer lo que quiero, para reconocer
rectificar caminos y atesorar éxitos.
¡Estás muy joven, no lo lograrás!...
¡Estás muy viejo, ya no podrás!...


Tengo la edad en que las cosas se miran con
pero con el interés de seguir creciendo.
Ahora no tienen por qué decir:
Tengo los años en que los sueños,
se empiezan a acariciar con los dedos,
las ilusiones se convierten en esperanza.
Tengo los años en que el amor,
a veces es una loca llamarada,
ansiosa de consumirse en el fuego de una
y otras... es un remanso de paz, como el
No necesito marcarlos con un número,
atardecer en la playa..

¿Qué cuántos años tengo?
pues mis anhelos alcanzados,
mis triunfos obtenidos,
las lágrimas que por el camino derramé al ver
mis ilusiones truncadas...
¡Valen mucho más que eso!

¡Qué importa si cumplo cincuenta, sesenta o
Pues lo que importa: ¡es la edad que siento!
Tengo los años que necesito para vivir libre y
Para seguir sin temor por el sendero,
pues llevo conmigo la experiencia adquirida
y la fuerza de mis anhelos
¿Qué cuántos años tengo?

¡Eso!... ¿A quién le importa?


Tengo los años necesarios para perder ya el
y hacer lo que quiero y siento!
Qué importa cuántos años tengo.
o cuántos espero, si con los años que tengo,
¡¡aprendí a querer lo necesario y a tomar, sólo
lo bueno.

JOSÉ SARAMAGO

(Dibujos:  Arriba: es.123prf.com.- Centro: emezeta.com.-Abajo:pps.com.-)

sábado, 25 de mayo de 2013

DE VEZ EN CUANDO UN POEMA



¿Quién cabalga tan tarde a través del viento y la noche?
Es un padre con su hijo.
Lleva al pequeño en brazos,
junto a su seno cálido y seguro.

“Hijo mío, ¿por qué, asustado, escondes tu rostro?”
“¿No ves, padre, al Rey de los Elfos?
¿El Rey de los Elfos con corona y manto?”
“Hijo, sólo es el rastro de la neblina.”
“¡Dulce niño ven conmigo!
contigo jugaré maravillosos juegos;
hay montones de hermosas flores en la orilla,
mi madre posee dorados vestidos.”

“Padre mío, padre mío ¿no oyes
lo que el Rey de los Elfos me promete?”
“Calma, ten calma, hijo mío;
es el viento que mueve las hojas secas.”
“¿No vienes conmigo buen niño?
Mis hijas te atenderán perfectamente;
mis hijas representan su nocturna danza,
ellas te arrullarán, bailarán para que duermas.”


“Padre mío, padre mío ¿no ves acaso ahí,
a las hijas del Rey de los Elfos en esa zona oscura?”
“Hijo mío, hijo mío, claro que lo veo:
son sólo los árboles, los grises sauces.”
“Te amo; me encanta tu hermosa figura;
pero si no me obedeces, te forzaré.”
“¡Padre mío, padre mío, ahora me arrastra!
¡El Rey de los Elfos me ha herido!”
El padre, temblando, galopa veloz,
llevando en sus brazos a su hijo gimiente;
al llegar a la hacienda, rápido y con esfuerzo,
en sus brazos el niño estaba muerto.
.
Volfgan Amadeo Goethe.-


(Imagenes: Dcha. jugarjuegogratis.com.-  Superior: facebook.com)

.

jueves, 14 de febrero de 2013

DE VEZ EN CUANDO UN POEMA


Aquello.
No eso.
Ni
-mucho menos- esto.
Aquello.
Lo que está en el umbral
de mi fortuna.


Nunca llamado, nunca
esperado siquiera;
sólo presencia que no ocupa espacio,
sombra o luz fiel al borde de mí mismo
que ni el viento arrebata, ni la lluvia disuelve,
ni el sol marchita, ni la noche apaga.
Tenue cabo de brisa
que me ataba a la vida dulcemente.



Aquello
que quizá hubiese sido posible,
que sería posible todavía
hoy o mañana si no fuese
un sueño.


Ángel González (Oviedo, 1925 – Madrid, 2008).  
 Académico de la lengua, Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1985.

(Imagen sup: elblogalternativo.com.- Foto: antoniomiranda.com.br)

martes, 27 de noviembre de 2012

DE VEZ EN CUANDO UN POEMA




¡ Cuántas horas dormidas
yacían  enterradas bajo la rama fresca
del manzano!.  Y ayer aparecieron
dentro de la corteza.

La cometa azul, verde, naranja, 
sobre la mar abierta.
Las grises lejanías de las playas
-otoñales, dormidas y desiertas-.
Poesía del tacto y de los ojos, los gusanos de seda y los amaneceres 
con el viento sur sobre la meseta.

Ayer aparecieron ¡cuántas horas dormidas
cuando yo deseaba que desaparecieran!. 


José Hierro.- (1922-2002)
 Académico de la Real Academia de la Lengua, Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1981 y Premio Cervantes en 1998.

(Imagen sup.: villabrazarolive.blogspot.com.- Foto: elmundo.es)

domingo, 2 de septiembre de 2012

DE VEZ EN CUANDO UN POEMA





El hijo deseado

El hijo deseado fue bautizado en la costanera.
Y en el bautismo le enseñaron Lo Sagrado.
Recibió una caracola:
“Ama el agua”.
Abrieron una jaula:
“Ama el aire”.
Le dieron una flor:
“Ama la tierra”.

Y también, una botella cerrada:
“No la abras. Ama el misterio”.
.
.
.
Eduardo Galeano (Montevideo, 1940)

(Dibujo inferior:grupoheliconia.blogspot.com.- Dibujo superior: ecturasparaleer.blogspot.com)

martes, 14 de junio de 2011

DE VEZ EN CUANDO UN POEMA



Esta agua medrosa y triste,
como un niño que padece,
antes de tocar la tierra
desfallece.
Quieto el árbol, quieto el viento,
¡y en el silencio estupendo,
este fino llanto amargo
cayendo!


El cielo es como un inmenso
corazón que se abre, amargo.
No llueve: es un sangrar lento
y largo.
Dentro del hogar, los hombres
no sienten esta amargura,
este envío de agua triste
de la altura.
Este largo y fatigante
descender de aguas vencidas,
hacia la Tierra yacente
y transida.
Llueve… y como un chacal trágico
la noche acecha en la sierra.
¿Qué va a surgir, en la sombra,
de la Tierra?
¿Dormiréis, mientras afuera
cae, sufriendo, esta agua inerte,
esta agua letal, hermana
de la Muerte?


Gabriela Mistral (La lluvia lenta)

Gabriela Mistral (1889-1957). Por antonomasia, y junto a Neruda, la voz poética de Chile. Premio Nobel en 1945.