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sábado, 13 de noviembre de 2010

CINEMATECA



SE FUE BERLANGA


   Se fue un genio del cine español. El primero realizador que supo burlar la censura franquista, con morcillas ininteligibles para los lerdos censores del lápiz rojo. Aún recuerdo los diálogos en la playa de los padres de los adolescentes en "Novio a la vista",  aquella película que hizo con Bardem, que tuvo que redactar de nuevo y grabar aparte. Y vino a decir exactamente lo mismo que le habían censurado.

   Se fue el rey de la comedia española, con  sabor agridulce, y un punto neorrealista pero que no tenía nada que ver con el triste cine italiano que había nacido del surrealismo. Y era un forofo de la comedia. "Hay obras maestras que lo son por el monumental aburrimiento que provocan.", decía. Y nunca quiso rodar dramas ni tragedias. En connivencia con el genial Azcona, sus guiones eran puro humor , a veces negro a veces agridulce.  Y detrás de ellos, siemprela personalidad de un genio que criticó la sociedad y el régimen franquista con la sutileza suficientre para eludir el lápiz rojo del Ministerio de la Gobernacion...


   "Bienvenido Mr. Marshall", su genial obra inolvidable; "El verdugo" , esa historia agridulce de un ciudadano que al borde de la jubilacion, tiene que enseñar a su yerno, su sucesor en las tareas dek patíbulo, explicandole  lo bueno de su trabajo; "Plácido", la historia de un vendedor ambulante que, en vísperas de Nochebuena, se las ve y se las desea para pagar una letra del motocarro con que se gana la vida; "Calabuch", la historia de un científico americano que se refugia en el pueblo del mismo nombre, cansado de que sus descubrimientos sean empleados para fines militares; "Los jueves milagro", una sátira que temén sufrió los rigores de la censura, sobre todo en su parte final; su genial crítica delas prebendas del franquismo, en  su trilogía"La escopeta nacional", "Patrimonio Nacional " y Nacional III";  Y, finalmente, entre otras de su ingenio que se apagaba, una película sobre la guerra civil, pero con humor negro y momentos inolvidables: "La vaquilla", un pobre animal que pace en tierra de nadie entre las trincheras de los "rojos" y los "nacionales".


  Todo este humor agridulce, negro, .a veces pesimista pero humor al fin y al cabo, y toda esa habilidad para esquivar los tachones rojos de la censura,  se han ido con él. Nos queda su ingenio plasmado en el celuloide. Una tarde gris plomo como la de hoy, podemos rendir un homenaje a este genio del cine español, viendo cómodamente desde el sillón "Bienvenido Mr. Marshall"   o "La vaquilla" o "Plácido".

   Adiós maestro. Siempre estarás con nosotros. Mientras tanto volvemeos a deleitarnos con las escenas de la última parte de "La vaquilla":

lunes, 19 de julio de 2010

CINEMATECA




ERROL FLYNN
 
EL DEMONIO DE TASMANIA.


      Errol Leslie Thompson Flynn nació en la región australiana de Tasmania, donde un gran lagarto carnívoro protegido por estar en vías de extinción, es llamado popularmen "El demonio de Tasmania".  Y tal es el apelativo que le encaja a este actor que vivió  una vida llena de excesos, ilegalidades y desatinos. 


   Por parte de padre descendía  de un noble inglés, al que muchos consideran la inspiración literaria de Robin Hood.  Por parte de madre, era descendiente directo del Capitán Christian Fletcher, el marino británico que encabezó un motín a bordo de la "Bounty " contra un capitán enloquecido. Por cierto, Flynn nunca interpretó a su antepasado en el cine, donde sí lo hicieron Clark Gable, en 1935, Marlon Brando, en 1962, y Mel Gibson en 1984.

   Flynn fue expulsado de los mejores colegios de Londres y Suiza y acabó ganándose la vida  de mil maneras: como buscador de oro, contrabandista de diamantes o policía. Al cine llegó por casualidad. Pero en Hollywood no le fue fácil el triunfo. Se casó tres veces y tuvo cuatro hijos, pero nunca demostró su sentimiento paternal,  puesta su atención en otros menesteres más lujuriosos.  Fue acusado seis veces de violación; sólo dos llegaron a los tribunales donde uno de los juicios fue considerado de lo más escandaloso, escabroso y difícil. La mayoría de sus propios compañeros de Hollywood no le tenían  aprecio alguno. David Niven dijo de él que "siempre se sabía hasta donde podías llegar con él: siempre acababa traicionándote".

   Celebraba verdaderas orgías en su casa. Las leyendas cuentan que solía ofrecer conciertos de piano a sus invitados, tocado por él mismo... ¡con el pene!. Fue Marilyn Monroe quien acabó con las leyendas:  ¡era verdad y, además... tocaba bastante bien!... El relato de la actriz lo recogió Truman Capote: 

   “¿Te conté esa vez que Errol Flynn sacó su aparato y tocó el piano con él?. Bueno, fue hace cien años. Yo recién empezaba y fui a una fiesta tonta. Estaba Errol Flynn, muy contento consigo mismo. Aporreó las teclas con el pene. Tocó "Eres mi rayo de sol" y le salió muy bien”

   La adicción a la morfina y al alcohol acabó llevándole a la muerte.  Murió en su barco, anclado en aguas de Canarias, donde había organizado una orgía de las suyas.  Fue enterrado, dicen, con seis botellas de whisky en su ataúd...

    Os dejo aquí el tráiler de su película más famosa: "Las aventuras de Robin Hood".



viernes, 15 de agosto de 2008

Recomendamos







Un libro:


"HABÍAMOS GANADO LA GUERRA".- Esther Tusquets .- Ediciones Zeta.

El título responde a la primera frase que encabeza la obra, una autobiografía de la autora, con los recuerdos que mantiene desde los 3 años hasta los veinte en que decide abandonar la Falange a la que se había adherido pocos meses antes.
Pero este libro no sólo es una autobiografía de una de las editoras más comprometidas de nuestro país, sino también un retrato fiel y nítido de la Barcelona de la postguerra, a través de los recuerdos de la autora de los años 40 y 50. Su primer recuerdo es la entrada de las tropas franquistas en la Barcelona de Maciá, encaramada en los hombros de su padre y viendo a su madre entusiasmarse ante los franquistas vencedores. Una mujer, su madre, que permanecerá fiel a sus convicciones hasta el final. Y una mujer, su madre, con la que Esther salda una cuenta pendiente, de ausencias, de falta de cariño y de desinterés ante lo que suponga distraerla de las actividades propias de la alta sociedad de la época.
En la obra también destaca en papel principal su padre, un hombre coherente, de actitud flexible y comprensiva, que ejercerá su profesión de médico en una Barcelona dividida entre la alta sociedad y las clases bajas, que tenían derecho a la salud gratuitamente. Y entre ambos, su hermano Oscar, que llegará a ser un afamado arquitecto por disposición de su madre -como Esther llegó a traductora de alemán y licenciada en Letras-. Especialmente divertidos los capítulos dedicados a los colegios donde la autora se educó: desde el Colegio Alemán al de San Alberto Magno (una refundación del Alemán, pero sin connotaciones nazis y germanas) pasando por las monjas de Santa Isabel y otros centros. A lo largo de la obra va descubriendo detalles que no le gustan de la alta sociedad a la que pertenece: el trato a los miembros de servicio de la casa, las críticas sociales, las costumbres ancestrales, el Liceo... Y acaba huyendo de este ambiente claustrofóbico, egocéntrico y antiguo para estudiar su carrera en Madrid, donde empieza a dar rienda suelta a sus ideas antirégimen, cada vez más asentadas. La obra finaliza a sus 20 años, cuando la Universidad se abre como un mundo nuevo y como el final de una etapa de su vida irrenunciable como miembro de esa alta sociedad política y aristocrática de los que ganaron la guerra.
Es una obrita breve, que se lee con gusto, si no te irritan demasiado los incisos larguísimos que la autora acostumbra a insertar en las frases: "Las tesis de tío Juan sí las conocía yo de antiguo --no porque él las aireara, sino porque me picó la curiosidad y me hice con algunos de sus libros, entre ellos "Orígenes de la revolución española" que se vendió muchísimo en su momento y tuvo, según Preston, gran repercusión-- y me parecieron delirantes, un puro disparate impropio de un hombre tan culto e inteligente...". Este defecto irrita sobremanera y, a veces, obliga a volver a la frase principal para recordar qué estaba narrando cuando añadió el inciso...
De todos modos, se recomienda a quienes quieran conocer los años de la postguerra, del franquismo más puro y de una sociedad clasista y endogámica como la barcelonesa.