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sábado, 10 de mayo de 2014

HISTORIAS DESDE EL MIRADOR




   Cuando entras en contacto con la muerte ya nada vuelve a ser igual. Desde ese momento, la memoria y el recuerdo quedan impregnados por su sello, incapaces de recordar nada que no esté sellado por ella...

    La memoria de los seres queridos se atasca en su última imagen, la que ha dejado la muerte a su paso: descompuesta, fea y gélida. Los seres amados ya no vuelven a recuperar  sus sonrisas ni sus gestos habituales en nuestra memoria. Sólo queda el gesto agónico, final y amargo de la muerte. El estertor último, los ojos desorbitados, secos, sin líquido vítreo que pega los párpados al cristalino. La mano fría e inerte que se relaja en el instante decisivo en que se abandona la vida.

   Por eso, a veces, nos vemos obligados a recurrir a las viejas fotos, a los álbumes arrinconados para recuperar aquella figura amada y sonriente que recordamos vagamente. Unas veces lo conseguimos: recomponer su gestos habituales y sus  tics  y sus manías. Otras nos resulta imposible. Pero he descubierto una entrada secreta: los ojos. Si miramos a los ojos de los retratados a veces nos dejan entrar en su interior de vivos para poder entenderlos mejor ahora que están muertos.  Seguramente la fotografía fue creada con ese destino de mostrarnos los ojos de ellos vivos a los vivos que horas, días, meses después miraremos esa foto.

   Ha pasado la muerte y ha trastocado todo. Y se ha llevado la belleza que envolvía a nuestros seres queridos. Es inevitable y desesperante. Pero sólo podemos enrabietarnos y maldecir al aire, seguramente en vano..


martes, 25 de marzo de 2014

HISTORIAS DESDE EL MIRADOR



LA MUDANZA

     Te obsesionas con que una mudanza  es el mayor motivo de stress despés de la pérdida de un ser querido.  Aún así insisten:  "Es una mudanza, mujer. Sólo eso. "...

   Me preparo para trasladar de sitio 40 años de mi vida. Y de la vida de él, que vivimos juntos pero con cosas separadas... Y entonces hay que elegir qué dejamos atrás, abandonado en el piso viejo, como un tumor extirpado dolorosamente de nuestra memoria donde ha estado creciendo todo ese tiempo.  He empezado por empaquetar lo más querido para mí, cuya fragilidad me da miedo. Me fío más de mí misma que de los transportistas. "Mujer, son profesionales y saben cómo han de hacer las cosas"...Pero yo no me fío de nadie en estos momentos.

  Me siento sola  ante el gran problema: los documentos que hay que clasificar y guardar ordenadamente identificados.La colección de copas raras de cristal. El ángel de porcelana de Sèvres de mi abuela con el que yo me despertaba a diario, admirando su carita  de suave colorete. El Santiago Peregrino de mi padre,en madera de boj...Las fotos sin álbum y los álbums con fotos. Los libros de la biblioteca. Mi colección de búhos...  Y llego a la conclusión de que no puedo trasladar toda la biblioteca al piso nuevo donde sólo hayun pasillo con recovecos donde  construir una estantería larga, larga, para acomodar los libros que más interesen. Los demás he querido regalarlos a una  biblioteca pública, o a un biblioteca de pueblo  y nadie los quiere.Nadie quiere libros viejos, con loque con llevan. Al fin encuentro una residencia de ancianos donde se los llevan agradecidos a Torrelodones.

   La ropa me preocupa menos porque en general la encuentro luego rápidamente, sobre todo la de temporada. Tampoco me preocupan las vajillas y cristalerías. ¿Para qué querré yo tres vajillas?. En la cocina abandono todos mis cacharros. Quiero empezar de cero con cosas nuevas que, a fin de cuentas, tambien es objetivo de una mudanza.

   Para él, todo es diferente. Los objetos de su pasado son cosas para conservar cariñosamente, creyendo que si desaparecen se borran de tu memoria hechos relacionados con ellos, grapados a tus recuerdos. Pero todo empieza a convertirse en un problema de espacio.


   Y llego a la conclusion de que nadie me ha enseñado cómo se cambia de sitio toda una vida, con los recuerdos, los sentimientos, el dolor, la alegría, las lágrimas lloradas y las risas reídas,las palabras dichas y las palabras calladas que se quedaron impregnadas en las paredes.  .Aquí entraron mis hijos al día siguiente de nacer. Aquí los engendramos y los vimos crecer mientras las viejas paredes se deterioraban cada vez más sin que lo notáramos...  Hay que dejar estas paredes ya, con todo esa carga sentimental emparedada entre ellas. ¿Se lo susurrarán luego todo al que llegue?.. Todo esto no se puede cambiar de lugar tan facilmente. Sólo se puede llorar en el recuerdo de algunas cosas. Pero  la memoria tiene una capacidad limitada de almacenaje. Hay que olvidar muchas cosas para poder recordar otras. Desprendernos de lo viejo para dejar espacio a lo nuevo...

  La nueva casa será la primera que realmente será nuestra y hecha a nuestro gusto. Luego terminada la mudanza y colocado todo en su sitio nuevo, me invade una sensacion de serenidad al entrar en ella. Es como si la nueva casa tuviese una magia especial, un depósito de oxígeno, de aire nuevo, en espacios amplios donde instalar  la vida de dos personas que conviven desde hace 40 años.

      Tengo  que terminar el traslado de dos vidas diferentes y lograr espacios vacíos para que lo nuevo tenga cabida. Y abrir dos memorias para almacenar nuevos recuerdos elegidos. Estos sí permanecerán ya toda la vida en el fondo de la memoria...  Como la nueva casa pervivirá con nosotros. Y cuando nos hayamos ido a otra dimension, callará discretamente los secretos de sus paredes a quienes vengan detrás, que seguirán añadiendo sus nostalgias a estos muros...



(Imágenes: arriba, grupo-mexico.net;.- centro: antoncastro.blogia.com.- Abajo: canstockphoto.es)

jueves, 4 de julio de 2013

HISTORIAS DESDE EL HOSPITAL


     

Lorena es una auxiliar de enfermería que revoluciona todos  los turnos donde va. No porque sea una revoltosa o una lagartija graciosa que canta o ríe a todas horas. Más bien  porque se le trastoca a veces la cabeza, tiene un pleito con el hospital por una cuestion de cambio de horario y se esta divorciando... Tiene insomnio, derechos de antigüedad  -entró a trabajar aquí recien construido  el edificio-  y un certificado médico que acredita que necesita horario de tarde para ayudar a resolver su problema fisiológico.  Pero el Hospital hace oidos sordos a sus reclamaciones, la coloca en turnos de mañana o de noche o en los que más falta de personal tienen.  El caso lo resolverá  la justicia. Mientras,  sus nervios y su carácter se ha trastocado de tal manera que  vuelve locas a las enfermeras, que cargan con más trabajo del habitual -el que ella no hace- más desordenado tambien. La comprension de las enfermeras pacientes y calladas aumenta la complicidad con el Hospital. Pero turno en el que es destinada, turno que se vuelve loco.

    Esta noche ha vuelto la muerte. Se ha llevado de improviso a Juana, mientras Gonzalo agonizaba, reclamando  la atencion de las enfermeras.  Ha sido casi de puntillas, mientras yo escuchaba por el pasillo las carreras de las enfermeras hacia la habitacion de Gonzalo al que luego lograron estabilizar. Mientras tanto Juana se iba a la chita callando. Y yo me escondía bajo las sábanas casi sin respirar para que no supiera que todavía estoy aquí. De todos modos, soy consciente de que ella lo sabe de sobra, pero tambien sabe que no ha sonado la hora final en el reloj de mi vida...

miércoles, 10 de febrero de 2010

MARUJERÍAS




YA NO QUIERO PERDER MÁS ELTIEMPO.

   Me ha llegado por algún sitio de la Red. Y de repente me ha trasladado a otros tiempos muy recientes, en los que pensaba así, así mismo, y no me atrevía a decirlo. Ahora ya sí. Y voy a dar, con algunas palabras de otros, un grito que el mensaje recibido me ha provocado de repente:

   "Sé que cumplir años siempre es agradable. Pero  cuando más cumplimos nos vamos dando cuenta de que ya no tenemos tiempo para gilipolleces. O no queremos tenerlo.  Por ejemplo, yo ya no tengo tiempo para lidiar con mediocres  ni estar en reuniones con egos inflados.  

    Ahora desprecio a los oportunistas abiertamente y a los envidiosos que intentan desacreditar a los más capaces para apropiarse de sus talentos, de sus logros y hasta de sus lugares. Tampoco tengo tiempo, ni lo quiero, para proyectos megalomaníacos ni participaciones en conferencias  donde establecen reglas engañosas para erradicar la miseria en el mundo, como si se quisiera realmente conseguir este objetivo.  Ni quiero que me inviten a eventos donde se pretende fatuamente solucionar los problemas del milenio. No, no tengo tiempo para interminables reuniones donde se discuten estatutos, reglamentos, normas, procedimientos y políticas "a seguir", sabiendo que no se va a seguir ni a conseguir nada. (Foto: Pymex.com)

Ni tengo tiempo para soportar los melindres de los inmaduros por muchos años que tengan , ni perder el tiempo en reuniones " de confrontación" donde sólo "ponemos sobre la mesa" las opiniones de los poderosos. Y no quiero consumirme leyendo informes que no tienen ninguna importancia a pesar de que "ellos" digan que hay que analizarlos punto por punto.

Me molesta ser testigo de los defectos que genera la lucha por el poder, por el "majestuoso" cargo de Director.  Como decía el escritor, las personas ya no discuten los contenidos, sino sólo los títulos. 

Quiero perder el tiempo junto a gente  con humanidad, que se ría de sus propios errores, que no se envanezca por sus triunfos, que no huya de sus responsabilidades... Caminar junto a personas de verdad, sinceras y sin intereses, junto a las cosas que me recuerdan, que me dicen, que me inspiran algo... Y cuidar los geranios de mi ventana que están algo marchistos. Ya no exijo un sillón más grande en mi despacho. Ahora  sólo quiero  un banco de piedra en el parque, a ser posible junto al estanque...(Foto: adelasoto.blogspot.com)
 

    Porque la verdad, lo auténtico es lo que hace que la vida valga la pena. Tengo prisa por vivir con la intensidad que me permite la madurez. No quiero desperdiciar los pocos bombones que me quedan en la caja de mis proyectos. Quiero alcanzar la paz interior, intentar entender el significado de Dios y saber que voy por la senda de mi futuro, despacito, oliendo la jara, viendo las poinsetias crecer  a la vera del camino y cogiendo moras para saborearlas cuando me siente a descansar. Eso, simplemente, es lo que quiero hacer ahora. O sea ganar el tiempo que he estado perdiendo tantos años..."

   Me he quedado muy a gusto. Como el que vomita una mala comida que está revolviendo el estómago. Y no me duelen prendas en decir que ya voy lentamente hacia el atardecer de mi vida... Y tengo el placer de poder contemplar el ocaso...


sábado, 6 de junio de 2009

Sal o pimienta

Un cuento indio

Mi amigo abrió el cajón de la mesilla de noche de su mujer y sacó un paquetito envuelto en papel blanco de seda.

- No es un simple paquete. Es ropa interior.

Tiró el papel y observó el precioso raso del conjunto.

- Lo compró la primera vez que fuimos a Nueva York, hace 8 o 9 años...Nunca lo usó. Lo guardaba para una ocasión especial.... Y creo que ésta es esa ocasión especial...

Se acercó a la cama y estiró el conjunto junto a la ropa que debía llevar a la funeraria. Su mujer acababa de morir. Entonces me dijo:

- Nunca guardes nada para una ocasión especial. Cada día que vives es esa ocasión especial...

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Procura recordar siempre este cuento. Lee más y limpia menos. Siéntate en la terraza y admira el paisaje o los tejados de la ciudad sin prestar atención a los hierbajos de los arriates. Pasa más tiempo con los tuyos y menos trabajando. Recuerda que sólo hay que trabajar para vivir y no vivir para tra
bajar.
La vida es un conjunto de experiencias para gozar, no para madurar. Usa la cristalería de lujo para tomarte una copa de vino. Ponte tu mejor pantalón para ir al supermercado. Perfúmate con tu mejor colonia para estar en casa. ¿Por qué vas a esperar si lo puedes hacer ahora?. "Carpe diem"...

Este mensaje no es de Salopimienta. Nos llegó en un mensaje de un amigo y pensé que lo mejor era insertarlo en el blog. Este amigo lo recibió de un amigo del amigo de otro amigo... Como todo en Internet. Pero me dio qué pensar. Y le entregué a mi hija un regalo de cumpleaños que le guardaba para dentro de tres meses...