sábado, 10 de noviembre de 2007

Sal o pimienta

Ha muerto Ira Levin

Así a lo mejor no diga nada su nombre. Pero si lo asociamos a tres títulos, seguramente se le identificará enseguida. "Rosemay's Baby", "La huella " y "Los niños del Brasil". Fueron sus tres novelas cumbre, llevadas con bastante acierto al cine.

Su triunfo teatral "La trampa de la muerte" se conoció en la pantalla grande como "La huella", con un magnífico duelo interpretativo entre Laurence Olivier y Michael Caine, bajo la batuta de Manckiewick en 1972. Después gestó "Los niños del Brasil", una dura y sicológica novela sobre los experimentos médicos inventados por el nazismo, que también fue llevada al cine por Franklin Schaffler, en 1978, con Gregory Peck en el papel del nazi Mengele y Laurence Olivier (de nuevo) en el de un cazanazis. También avisó de la influencia que la tecnología iba a tener en la vida privada del ciudadano en "La astilla".

Pero, sobre todo, Ira Levin fue el padre del hijo de Rosemary. Roman Polansky llevó al cine su novela con el título "La semilla del diablo", con una Mia Farrow inolvidable y rodada en el interior del famosa edificio Dakota de Nueva York, al borde del Central Park, y en cuya entrada fue asesinado John Lennon. Despertó con esta novela toda una ola de adicciones al satanismo e incluso se culpó a Levin y a su novela de la proliferación de sectas satánicas y criminales, como la de Charles Manson, que asesinó bárbaramente a todos los asistentes a una fiesta en casa de Sharon Tate, la esposa del propio Polansky, embarazada de 8 meses. Le arrebataron al hijo abriéndole el vientre... Roman Polansky tardó muchos años en superar tan macabra tragedia.

Sus fábulas de terror -que no eran cuentos sino fabulaciones- llenaron de miedo las noches de los adolescentes de dos generaciones. Hoy deseamos que Levin se haya desembarazado ya de la trampa de la muerte, olvidado por el diablo y, al fin, haya alcanzado el estado de gracia si es que existe tal.

Y

1 comentarios:

anamir dijo...

Dewsde luego las historias que ecribio fueron terrorificas siempre. Y los argumentos fueron de cine, como bien podemos ver. Un buen escritor con imaginacion.